El territorio del Sáhara Occidental, territorio no autónomo de acuerdo con las Naciones Unidas (ONU), tiene más de 30 años, sujeto a un conflicto. Se opone el Polisario, consecuencia de Argelia, Al Reino de Marruecos, que reclama la soberanía sobre todo el territorio.

La explotación por parte de Marruecos de los recursos naturales del Sáhara Occidental es, por tanto, cuestión debatible. La pregunta es si el Reino de Marruecos es legalmente capaz de explotar los recursos naturales del Sáhara Occidental.

Una visión inicialmente divergente

Marruecos considera el Sahara como parte de su territorio debido a los vínculos históricos de lealtad que unen muchos líderes saharauis al Sultanato de Marruecos.  Y a base de ello, Marruecos  empezó, desde  el año 1975, a explotar de forma racional y meditada los recursos que se encuentran en el Sahara igual que los existentes en el resto del territorio nacional. El reino ha firmado contratos  con empresas multinacionales especializadas como Total y Kerr-McGee para la exploración del petróleo. También llegó a acuerdos de pesca con la Unión Europea para la explotación de los recursos pesqueros.

Dicho esto, el Sáhara Occidental, según la clasificación de la ONU, es  un territorio no autónomo, es decir, un territorio "cuyos pueblos  todavía no son capaces de autogestionarse". Por lo tanto, la calificación de la presencia marroquí en el territorio del Sahara es discutible. Según los acuerdos tripartitos de Madrid, firmados  en noviembre de 1975, España puso fin a su presencia colonial sin transferir la potencia administradora  a Marruecos. Este último, sin duda, administra desde 1975 las dos terceras partes del Sahara, y  tras la retirada de Mauritania en 1979, dirige casi todo el territorio, pero esta nueva situación no ha influido en el estado el territorio en disputa.

Cabe señalar, no obstante, que la Unión Europea ha reconocido  implícitamente  la administración del territorio por parte de Marruecos a la hora de firmar los acuerdos de pesca anteriormente mencionados, incluyendo una cláusula que indica que el alcance de dichos acuerdos se extiende a las aguas bajo jurisdicción marroquí, a lo largo del Océano Atlántico.

Un territorio no autónomo

El artículo 73 de la Carta de la ONU define el régimen jurídico aplicable a los territorios no autónomos. También establece ciertas obligaciones para las potencias administradoras, incluyendo:

- Reconocer el principio de la primacía de los intereses de los habitantes en los territorios bajo su control.

 - Aceptar promover el desarrollo político, económico y social, así como la mejora de la educación de las poblaciones afectadas.

- Ayudar a las poblaciones a dotarse con instituciones autónomas adecuadas y considerar  sus aspiraciones políticas.

- Mantener  la ONU bien informada de la situación en esos territorios.

El citado artículo 73 presupone, según el profesor Bedjaoui, ex Presidente de la Corte Internacional de Justicia, una declaración unilateral de un Estado miembro que ha asumido o que asuma la responsabilidad administrativa de un territorio no autónomo. Es decir,  ante la ausencia de una adhesión voluntaria de la potencia administradora, un territorio no autónomo no sería justiciable de estas disposiciones.

Sin embargo, en el caso del Sáhara Occidental, se hacen dos observaciones:

- En primer lugar, ante la inscripción del Sáhara Occidental en la lista de los territorios no autónomos de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en boga desde 1963, por falta de poder resultado de una declaración unilateral de Marruecos, aún se mantiene a priori una declaración anterior emitida por España. Y sin que sea necesariamente el caso, el hecho de mantener el Sáhara Occidental en la lista de territorios no autónomos significa que para la Comisión de los Asuntos Políticos, Especiales y de Descolonización de la Asamblea General, llamada la Cuarta Comisión, España es aún la potencia administradora del Sáhara Occidental. ¿Marruecos, estado soberano, tiene la obligación de asumir la responsabilidad por las acciones emprendidas por España durante el período colonial? En cualquier caso, no.

- Por otra parte, este procedimiento de afiliación voluntaria permite suponer, por analogía, que la divulgación de informaciones en virtud del artículo 73 no puede constituir un requisito procesal sine qua non para dotar un estado con potencia administradora.

Esto proporciona información acerca de la incertidumbre jurídica que rodea a este tema. La explotación de los recursos naturales del Sáhara por Marruecos no se rige por ninguna categoría legal preestablecida, ya que el mencionado artículo 73 trata solamente sobre las potencias administradoras. Suponiendo que el Reino es considerado como una potencia administradora, ¿es su postura condenable?

El hecho de reconocer el derecho a la autodeterminación al pueblo saharaui conlleva unas implicaciones  jurídicas y económicas que quedan establecidas por las resoluciones de la Asamblea General. De hecho, esta autodeterminación sigue el principio de la soberanía permanente sobre los recursos naturales.  Según dicho principio, sólo los pueblos de los territorios tienen derecho a disponer libremente de los recursos naturales de sus territorios. En este sentido, la pregunta que surge es si este principio prohíbe a la potencia administradora explotar los recursos naturales del territorio no autónomo bajo su administración.

La Asamblea General de las Naciones Unidas y la doctrina internacionalista no prohíben a las potencias administradoras  a explotar los recursos naturales de los territorios. Sin embargo, requiere que los beneficios obtenidos se destinen al desarrollo de los territorios no autónomos correspondientes.

De forma clara y sin equivoco, se han logrado avances colosales en el Sáhara Occidental, abandonado por España como desierto y zona árida. ¿Cómo se puede garantizar el desarrollo integrado del territorio sin una explotación racional de sus recursos naturales, mientras el Reino es todavía un país en desarrollo? En este sentido,  siguiendo una buena lógica desarrollista, los contratos firmados por Marruecos con los inversores privados son esenciales para el despegue económico del Sáhara Occidental. Se trata de una regla primordial  de la economía mundial, que no se puede excluir.

Un territorio integrado en la dinámica del desarrollo nacional

Marruecos presta especial atención  a sus provincias del sur, mediante el masivo despliegue en la región, y en todas las áreas. Más de 7,2 millones de dírhams se invirtieron entre 2004 y 2009, sobre todo en la urbanización, la construcción y el fortalecimiento de los equipos comunes y colectivos, el apoyo a las actividades generadoras de ingresos y la absorción de los barrios marginales. En consecuencia, la tasa de escolarización de los niños de 6 a 11 años en la región del Sahara está por encima de la media nacional. Además, la creación y la mejora de la infraestructura ha permitido desarrollar, en las provincias del sur, una actividad comercial significativa, ya que el número de registros de empresas concedidos anualmente no superaba 70 antes de 1993,  mientras en 2003 superó los 400 y llegó casi a 600 en 2006.

En este sentido, la política marroquí de desarrollo se ajusta a las normas de la ONU de forma que un proyecto de resolución, lanzado el 22 de junio del 2011, y presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas por su presidente, subraya la necesidad de promover " la estabilidad, la diversificación y el fortalecimiento de la economía de cada territorio". En este contexto, es apremiante salir de una economía monolítica ya iniciada por Marruecos  y basada exclusivamente en la explotación y exportación de los recursos naturales con el fin de establecer una economía plural.

Marruecos ha incorporad, respetando las especificidades locales, las provincias del sur en una política de desarrollo general que afecta a todas las regiones del país. Por lo tanto,  el estado hace que todas  se beneficien – de acuerdo con una perspectiva de solidaridad nacional - de todos sus recursos y contribuya a la promoción de la viabilidad económica y financiera de dichas provincias y sus poblaciones.

Artículo traducido por Bousselham Maaz (Master en Traducción e Interculturalidad) del periódico electrónico Ibn Khaldoun

29/11/2015